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Chile

El negocio ha derivado en la venta de terrenos agrícolas con derechos consuntivos constituidos, lo que está afectando a esa actividad en la región.

24 de Septiembre de 2012.- Los grandes proyectos mineros de la Región de Atacama han optado por idear proyectos de desalinización de agua de mar para paliar la carencia hídrica que arrecia sobre todo en la cuenca del río Copiapó.

Pero este “lujo” no pueden dárselo los mineros que operan faenas pequeñas y medianas, las que han debido recurrir a la adquisición de derechos para poder mantener sus faenas y eventualmente expandir su producción.

El problema es que en Atacama la disponibilidad de agua es nula, las cuencas están cerradas para nuevas solicitudes de derechos, pues durante varios años existió un sobre otorgamiento de derechos. Es decir, los derechos otorgados, específicamente en la cuenca del río Copiapó, son muy superiores al agua efectivamente disponible, lo que hace que, por ejemplo, una minera o predio agrícola, tenga derechos por 50 litros por segundo y en realidad apenas puede acceder a 10 ó 20.

Debes saber

¿Qué ha pasado? 
La escasez de agua en la Región de Atacama ha activado un mercado de venta de derechos de agua, losque se transan en promedio en US$70 mil por litro por segundo, pero se conocen casos en que se han pagado incluso US$200 mil el litro por segundo.

¿Qué aspectos negativos tiene este negocio? 
En los últimos años se han venido ofreciendo terrenos agrícolas a las mineras, sólo para aprovechar los derechos constituidos. Esto está dañando a la agricultura de la región.

¿Qué solución existe? 
Por ahora, se están desarrollando planes para optimizar el uso. A futuro, se habla de desalinización.

De esta manera, se ha activado un verdadero mercado secundario de compraventa de derechos de agua, los que llegan a transarse entre US$30 mil y US$70 mil e incluso hasta US$200 mil el litro por segundo en casos extremos, dependiendo de la zona, aún cuando quien es el propietario de esos derechos los obtuvo totalmente gratis, pues el Estado no cobra por la entrega de derechos, sólo cobra una patente por no uso, pero cifras mucho menores a eso.

Pero en varios casos, ni con esto alcanza: la compra de derechos está amarrada a un punto de captación, que sólo puedo ser cambiado mediante un proceso administrativo que, en caso de tener oposiciones, no progresa. Esto mismo está ocurriendo en Atacama, pues cualquier alteración en los actores poseedores de derechos provoca un cambio en los sectores de las cuencas, lo que genera rechazos en muchos casos.

¿Cuál es la solución? El gobierno está llevando adelante un plan con varias aristas, que apunta, por una parte, a mejorar la información sobre las cuencas, los poseedores de derechos de agua y la utilización que hacen del recurso y, por otra, a mejorar la eficiencia en la utilización de agua, mediante cambios en las técnicas de riego, revestimiento de canales y reforzar las juntas de vigilancia.

Otra alternativa, pero un poco más a largo plazo, es la desalinización de agua, no descartándose que puedan generarse “swaps” de agua, entregando agua de mar desalinizada en los valles, permitiendo la extracción para minería en la alta cordillera.

Pero esta idea también cuenta con barreras. “El uso de agua desalinizada tiene como gran obstáculo en este momento el alto costo de la energía eléctrica que se requiere para impulsar el agua hacia los puntos de consumo”, explica Felipe Bascuñán, abogado de Allende Bascuñán y Cía, quien asesora un proyecto de este tipo.

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