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Chile

Diversos caminos han tomado los mineros de Atacama, tras ser rescatados el 13 de octubre de 2010. Pero los une la intención de conformar una sociedad y funcionar en un futuro como una empresa ligada al turismo.

06 de Agosto de 2012.- A dos años del derrumbe en la mina San José, los llamados 33 de Atacama continúan con sus vidas de maneras muy diversas. Mientras algunos se dedican a recorrer el país y el mundo dictando charlas motivacionales, o incluso retornando al rubro de la minería, hay otros que se encuentran sin trabajo y buscando una oportunidad laboral.

Tal es el caso de Edison Peña, quien se fue a vivir a Ventanas, en Quintero, "arrancando de la civilización" con la intención de "buscar tranquilidad", explica.

"No trabajo, vivo de mis papás", dice. "Lo único que quiero es volver a trabajar, no quiero regalos, pero quiero volver a trabajar, reinsertarme laboralmente y empezar todo de nuevo". Y reconoce que le gustaría volver a una mina.

Una placa de titanio en su pierna derecha y una lesión en su espalda le ha impedido continuar con una de sus grandes pasiones que es correr. "Para mí correr es una hazaña, porque la derecha pesa más que la izquierda", sostiene.

Una suerte similar corre Jorge Galleguillos, quien tampoco está trabajando actualmente. "De niño he trabajado en minería", por lo que ahora "los exámenes no me acompañan", relata.

El, junto a Juan Carlos Aguilar y Luis Urzúa trabajan en la conformación de una sociedad de los 33 que tiene como objetivo capitalizar la marca "Los 33 del milagro", que ya fue patentada por los mineros.

Esta iniciativa tiene como objetivo "mostrarnos a la sociedad" y conformar "algún tipo de negocio para aportar a la parte turística", afirma Luis Urzúa, quien trabaja esporádicamente en minería y construcción y también realiza charlas sobre seguridad. "Muchos turistas llegan a Copiapó y quieren conocer la historia de los 33 de la mina San José", añade.

"Todo lo que sea actividad remunerativa será canalizada a través de esta sociedad", añade Juan Illanes, "porque se pretende, y ojalá algún día podamos concretar, funcionar como empresa para poder ir en apoyo de todo el grupo", indica.

Illanes actualmente vive en Chillán y supervisa un grupo de soldadura de la empresa Geotec. Tras la salida de la mina San José se acercó al sufismo, una corriente religiosa cercana al Islam. "Estos señores del sufí siempre han estado cerca nuestro, desde la salida", señala.

"Son sicólogos con mucha experiencia en esto y ellos están muy preocupados de lograr una estabilidad emocional y la brindan al grupo completo", agrega. Y recalca gran parte del grupo de los 33 ha asistido a las sesiones de terapia encabezada por un enviado desde Chipre.

Pese a lo vivido en el yacimiento de Atacama, hay varios que han vuelto al rubro de la minería. Tal es el caso de los hermanos Florencio y Renán Avalos. El primero de ellos trabaja en Collahuasi.

Pero hay otros quienes han aprovechado su experiencia para dictar charlas motivacionales en Chile y el extranjero. A eso se dedica Mario Sepúlveda, uno de los más recordados de los 33. Según su esposa Elvira Valdivia, no ha tenido la necesidad de volver a una mina, ya que con las charlas han podido mantenerse estos dos años.

Otros de los más rememorados es Franklin Lobos, quien trabaja en una empresa transportista que traslada mineros. Aunque hasta diciembre del año pasado se desempeñaba como gerente técnico de cadetes de Deportes Copiapó.

LTOL
Portal Minero