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Chile

La compañía perteneciente al Estado argentino se adjudicó, a través de una licitación, la explotación petrolera de los bloques Marazzi y Lago Mercedes. Ello, previo al proceso de estatización, que seguirá adelante bajo esta nueva estructura de propiedad.

22 de Junio de 2012.- Tal como ENAP está en Argentina, -con renovadas fuerzas ahora, tras recuperar la concesión de Campamento Central-Cañadón Perdido, que habían sido arrebatados por la gobernación de la provincia de Chubut- YPF, en su flamante condición de empresa estatal, iniciará prontamente la exploración de gas y petróleo en Chile.

Y lo hará en grande. Nada más ni nada menos que en Lago Mercedes, histórico bloque gasífero que alguna vez fue señalado por la ex presidenta Michelle Bachelet como la salvación a los problemas de crisis energética en el país. La misma que fue ocasionada precisamente por el gobierno que ahora lo explotará.

En noviembre del año pasado, y en un proceso sigiloso, fueron presentadas varias propuestas de explotación de gas en cinco bloques de hidrocarburos que aún pertenecían a la petrolera estatal chilena ENAP y en los que no se había tenido resultados satisfactorios en las campañas de exploración. Uno de ellos fue Lago Mercedes.

A la licitación YPF por Lago Mercedes y Marazzi, bloques que se concesionaban en conjunto, acudió con un socio, rol que recayó en Wintershall. Esta es una de las compañías más activas en la búsqueda de gas  -ahora, shale gas- y que además fue la que, en 2009, emitió un informe que puso paños fríos a la euforia que ocasionó Lago Mercedes en un primer minuto.

En ese informe explicó que si bien se observaban reservas importantes en Lago Mercedes, estas no eran económicamente explotables y requerían de nuevas perforaciones en zonas aledañas para alcanzar un nivel de producción suficiente que justificase la construcción de un gasoducto que lleve el gas hacia los centros de consumo (en específico, las ciudades de Punta Arenas y Puerto Natales y las instalaciones de la productora de metanol Methanex).

Fuentes del sector petrolero plantearon que más allá de la diferencia en la estructura de propiedad de YPF y su reenfoque hacia la producción y abastecimiento interno, se seguirá adelante con los bloques concesionados, principalmente porque la que tiene toda la tecnología y el expertise en la zona es Wintershall, que operará los pozos.

Pero un punto de discordia está ligado a los montos que este proceso involucró. En Magallanes se señala  que los recursos allegados a ENAP fueron sustancialmente menores que los que esperaba la compañía, y mucho más bajos que los que, en 2008, la misma ENAP rechazara.

La propia petrolera estatal recibió, en conjunto con Geopark, tres bloques, que cubren sobre 1.700 kilómetros cuadrados en la región de Magallanes: Isla Norte (555 km2), Campanario (Campanario (578 km2); y Flamenco (571.89 km2). 

En un reporte de Nevasa al respecto se plantea que el primer bloque se constituirá una sociedad en la que Geopark tendrá una participación del 60%, y en los dos últimos, la correspondencia será 50% para cada una (Geopark y ENAP). En los tres bloques, el operador será Geopark.

“En los primeros tres años de exploración, el 100% de la inversión estará en manos de Geopark, proponiendo esta empresa invertir US$101 millones y comenzar los estudios sísmicos hacia fin de 2012”, agrega el informe sobre los resultados de la licitación, en los que se menciona que a mediados de 2010 Geopark habría ofrecido US$500 millones para quedarse con todas los bloques luego licitados. Pero la oferta fue rechazada.

Todo esto se enmarca en la verdadera “fiebre” por el shale gas que se desató en Magallanes, tras el fracaso de las campañas de exploración de gas tradicional y petróleo. Hoy se sindica a Chile como el tercer país de América Latina con mayor potencial para la explotación de este recurso, aunque todavía no se descubren los recursos suficientes.

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