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El Salvador

No tienen capacidad de manejar un ente pequeño como es la Lotería Nacional, a la que han llevado a la bancarrota, pero sí van a componer el medio ambiente del país entero.

11 de Junio de 2012.- Por fortuna para la humanidad, al salir los hombres de las cavernas hace quince mil años no existían partidos comunistas, pues de haber sido así seguiríamos metidos en cuevas y usando artefactos de piedra, dado que los rojos se oponen a la minería. Se oponen olvidando que hay civilización porque hay metales, y hay metales porque hay minería.

 Los rojos criollos han tenido otra gran pensada: prohibir la minería como parte de su "plan de nación" en lo que respecta al cuidado del Medio Ambiente. Y no es que rechacen el uso de los metales, pues ellos se mueven en grandes vehículos, compran los electrodomésticos más costosos, viajan en aviones fabricados con metales, etcétera y etcétera, sino porque con el espantapájaros de la minería mantienen agitados a los pobladores del norte del país.

 No tienen capacidad de manejar un ente pequeño como es la Lotería Nacional, a la que han llevado a la bancarrota, pero sí van a componer el medio ambiente del país entero.

 Arroparse con la bandera de la "protección al medio ambiente" es lo que sostiene movimientos políticos sin la mollera para buscar mejores causas. Los verdes europeos, lo más cercano a los talibanes en el Viejo Continente, quieren prohibirlo todo, desde las generadoras de viento hasta el uso del carbón. Y en esta tierra una de las figuras emblemáticas del movimiento, Schafik, propuso volver al transporte por mula y carretas, como lo consigna en uno de sus libros la camarada Marta Harnecker.

 Aunque no se ha divulgado el texto de las propuestas del gobierno sobre medio ambiente, hay señales de lo que viene: tribunales, regulaciones, multas, procesos, inspecciones, mítines de lugareños, pesquisas, asesores, estudios, dietas para los miembros de grupos, etcétera.Y para cada paso que vayan dando, más y más burocracia, más viajes a seminarios en el exterior con los correspondientes viáticos, etcétera.

 Para muestra una señal: entre las causas del deterioro ambiental según una diputada efemelenista, están dos urbanizaciones, pese a que todas las áreas construidas o por urbanizar en El Salvador ocupan menos del medio por ciento del territorio. Pero ponerle el dedo a las construcciones abre la puerta para el tráfico de influencias y todo el embrollo de permisos, estudios ambientales (recuérdese el caso de La Unión con los proyectos para instalar generadoras de energía), demoras, multas, cabildos abiertos, bloqueos de calles, etcétera.

 

¿Un parto más de la fábrica de ocurrencias?

 Las regulaciones, además de retardar el desarrollo y la construcción de viviendas, las encarecen, lo que dificulta a personas y familias hacerse de su propia casa. Cada requisito, cada trámite, cada inspección es un costo de tiempo y esfuerzo, el que se suma a lo que pagan los consumidores finales, el dueño de la casa.

Aquí se unen la incapacidad con el prurito de estorbar, controlar, revisar, exigir, multar, retardar… el plan oficial de "vivienda para todos" de acuerdo a CASALCO ha sido un estrepitoso fracaso (de las cien mil viviendas ofrecidas durante la campaña apenas un par de miles están habitadas); ahora con el plan de "medio ambiente" también se complican los desarrollos privados.

Hasta donde sabemos, el proyecto de ley no ha sido ni presentado ni consultado con representantes del sector productivo ni con agricultores. Otro parto más de los arreglapaíses desconocidos, lo autores de tantos desaguisados.

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